jueves, 3 de febrero de 2011

Welcome To My Life

Pues nada, me corrieron del trabajo. Y era uno muy bueno, bastante considerando lo que estudié y la crisis laboral por la cual atraviesa el país. La jefa básicamente dijo que detectó mucho estrés en el momento de trabajar bajo presión, lo cual era la mayor parte del tiempo, cuando me tocaban niños traviesos y escandalosos. Agregó que tal vez no tenía madera de empleada y en realidad podría tenerlo de líder. Esto por mis constantes intromisiones: expresar opiniones, dirigirme en ocasiones a los padres y querer saber específicamente lo que ocurría con los niños; todo esto mientras las otras dos psicólogas no lo hacían. En otras palabras, por hacer mi trabajo.

Ahora, todo esto lo hice en mi trabajo de campo y servicio social interno bajo supervisión y haciendo una retrospectiva, la pasé bien en aquel entonces. Me gustó la (semi) libertad con la cual trabajé con los pacientes pues iba a mi ritmo y al del chico en cuestión. Soy de la idea de que ambos, paciente y terapeuta (o bien alumno y maestro) se complementan mutuamente y así se lleva a cabo un aprendizaje en la forma de superación del problema o dificultad, y la satisfacción y respeto hacia el niño respectivamente. Como puede apreciarse, tomo mucho en cuenta los sentimientos del paciente pues gran parte del proceso y solución de un problema consiste en su voluntad y estado emocional. Así que llegar a un lugar donde el trabajo es dentro de un rango de tiempo específico, a un ritmo acelerado, muy mecánico, corrigiendo los errores cual enchufe causando toques, mediante una estructura rayando en la rigidez, casi sin importar cómo se sienten los niños, era obvio que no encajaría ni de chiste. Tal vez ese trabajo no era para mi, demasiado orden no va conmigo y me hubiese vuelto más loca a la larga. Muchos probablemente entiendan mi postura pero mi familia, o por lo menos mi mamá, la criticaría al punto de empequeñecerla.

Sé que casi todos los empleos habidos y por haber son de una naturaleza estricta enfocada al éxito monetario y lo respeto. ¿Cómo adaptarme a ese estilo si soy todo lo contrario? Estoy conciente de que debo hacerlo para no sólo encontrar y mantener un trabajo, sino para conseguir el dinero suficiente para cumplir mi sueño de irme a Inglaterra mínimo un año, y vaya que no es poco el que necesito. Siento que soy un polizón en un barco lleno de piratas insaciables de poder y riqueza (pleonasmo). Obviamente no soy la única forastera pero muchas veces no puedo evitar esta sensación de soledad e incomprensión. Es en momentos como estos cuando me pregunto si lo más viable sería renunciar a mis sueños guajiros y enfocarme en la realidad. Una vida estable, un empleo bien remunerado, tener un novio cualquiera, casarme con él, formar una familia, radicar en este pueblo para siempre. Llevar una existencia "normal" sin grandes emociones mas que las esperadas. Mi mamá lo dijo hace poco, no textualmente pero más o menos así: "Todas las muchachas de tu generación en el Americano (escuela donde estudié) han soñado con casarse bien y tener una vida de princesas; tus sueños son raros, es como si quisieras ser una vedette." Si mi propia madre piensa negativamente, ¿qué puedo esperar de los demás? ¿Y así quieren que sea una persona optimista? No mamen.

¿De verdad vale la pena ser diferente? Hasta ahora en cuestiones "realistas", léase área profesional, social y familiar no me ha servido de mucho, si no es que nada. Todos observan, señalan, critican, desdeñan e incluso humillan (al menos mi mamá inconcientemente) mi singularidad. Me duele el rechazo, pero las veces que intenté ser " como los demás" fue peor pues era evidente la falsedad en mis palabras y actos. Además sentía que me engañaba a mi misma al querer ser "normal". Justo me acordé de una ocasión en la cual estando en la secundaria me llevaron con una psicóloga. Entre muchas cosas afirmó que tenía derecho a ser mi propia persona a pesar de no ser aceptada por mis compañeros. Por lo tanto debía conducirme de esa manera pues era mi forma de ser y los demás tendrían que aguantarse. Así que hice caso a su opinión y continué comportándome como siempre. Las burlas persistieron e incluso incrementaron. En consecuencia, mi mamá dejó de llevarme con dicha terapeuta.

Viéndolo en retrospectiva, seguro lo hizo para evitarme mayor sufrimiento pero vaya que fue un craso error el suspender la terapia. La opinión de la psicóloga fue correcta, el problema creo fue el no haber mencionado cuán doloroso sería el proceso. De haber seguido yendo capaz me hubiera ayudado a adquirir la seguridad para enfrentar a mis detractores. Seguridad que me sería de mucha ayuda ahora para buscar un trabajo tal vez no acorde a lo que estudié e incluso inferior a mi capacidad, pero donde me pagaran bien y aprendiera cosas nuevas que me servirían en el futuro. Y ni se diga para encarar a mi familia y conocidos en cuanto ningunearan mi elección laboral. A veces me pregunto si hay alguien quien esté mal en todo esto: yo o el ambiente que me tocó. Si fuera similar a mis familiares y a los demás, probablemente tendría amigos y sería feliz. Si hubiera crecido en un entorno abierto, libre, idealista y promovedor del ser uno mismo, el resultado sería un individuo valiente y con plena confianza en su persona. Desde que tengo uso de razón, pareciera que he estado combatiendo una guerra contra el mundo y aunque aun no hay vencedor mis probabilidades son de 50/50. Lo peor de todo es que da la impresión de que en esta guerra estoy sola. Dejando de lado a la gente que conozco via internet y lo que representan mis pasiones en mi vida (música, libros, cine, etc.), en realidad no cuento con nadie. Todo y todos contra una es una desventaja numérica injusta. A priori tengo todas las de perder. ¿Pido mucho al rogar que haya una persona, una sola, que no me juzgue ni me haga sentir mierda? ¿Acaso allá afuera no hay alguien que llegue a gustarle mi personalidad y me aprecie por ella? Debo ser un asco de ser humano para que no haya aparecido. O entonces es cierto eso de que este mundo no está hecho para gente como yo.

Seguramente han de estar pensando que estoy haciéndome la víctima pero este escrito tan melodramático es mi sentir. Lo llevaba guardado desde hace mucho y tenía gran necesidad de sacarlo de mis entrañas. No sé qué vaya a ocurrir próximamente pero espero sea algo muy bueno. Tiene que valer la pena tanta decepción y soledad. Quien haya pasado o esté pasando por esto tiene todo mi cariño y comprensión. Si eres de los afortunados cuya existencia ha sido estable, feliz y sencilla, sólo diré: bienvenid@ a mi vida.